Páginas

lunes, 13 de enero de 2014

HISTORIA DE UNA TRAGEDIA: FILIPINAS

                                 

                           HISTORIA DE UNA TRAGEDIA: FILIPINAS


Por: Miriam Cantalapiedra Barrocal

El pasado 8 de noviembre de 2013 Haiyan azotaba Filipinas dejando tras de sí más de 6.100 personas muertas y más de 1.700 desaparecidos. Una tragedia que será recordada de por vida por el pueblo filipino y por aquellos que llegaron al país en busca de una vida nueva. Rubén Rubí Carnacea, cofundador y director de BuceoMalapascua, Filipinas, narra su propia historia tiempo después del gran desastre.


Buscando un nuevo hogar

Rubén Rubí Carnacea, nació en Rosas, un pueblo de Gerona, Cataluña. Como tantos otros españoles, decidió salir de España cuando vio las orejas al lobo asomarse con la crisis. Tras vivir en Tailandia y Malasia más de 2 años, se mudó a Filipinas en busca de algo nuevo. Durante mucho tiempo estuvo viajando por las islas para encontrar su hogar definitivo, el sitio perfecto que le enamorase y le robase el corazón. Ese lugar finalmente fue la Isla de Malapascua, uno de los destinos de buceo más importantes del país. Así la describe Rubén al recordar su llegada: “Malapascua era lo más parecido a un trocito de cielo, con sus palmerales a pie, inmaculadas playas de arena blanca y ese aire de rincón olvidado”. Sin duda un paraíso en el que a muchos les gustaría vivir.


Se aproxima la tormenta

Pero un día este trocito de cielo, se vería amenazado por un tifón cuyo nombre pusieron Haiyan. Desde primeros de noviembre la tormenta fue controlada a medida que ésta iba creciendo. A pesar de todo, los filipinos se pensaron que podría tratarse de un ciclón más y tan sólo sería necesario resguardarse y tomar una serie de precauciones como tantas otras veces atrás. “Al saber que se podría tratar de un supertifón, suspendimos nuestras actividades en la ciudad y volvimos urgentemente a Malapascua con el objetivo de asegurar las propiedades y resguardar todas las cosas importantes como los barcos y el material más valioso”. Rubén acababa de empezar a trabajar como manager de un centro de buceo. “Nadie se lo esperaba, nadie, y es por eso que sólo evacuamos a los turistas. Simplemente les queríamos ahorrar la incomodidad de unos días sin electricidad y sin Internet ”. 



La noche antes de que Haiyan tocase tierra el buceador estuvo charlando con sus familiares y amigos ya que las alarmas habían saltado entre todos ellos. “Me dediqué a calmar los ánimos y mostrarme optimista, bromeando incluso sobre el asunto, pero cuando vi la categoría que estaba alcanzando el tifón y su trayectoria directa hacia nosotros empecé a comprender que aquello iba a ser la experiencia de mi vida”. Y así fue, Rubén comenzó a prepararse para recibir un duro golpe.



La terrible noche

Rubí vive en una cabaña que combina el bambú, la madera, cimientos y columnas de cemento como materiales de construcción. Su casa se sitúa delante de la playa, justo por donde estaba previsto que entrase el tifón. Esa misma noche, puso su cámara a cargar, cenó y se acostó a alrededor de la 12 horas. Haiyan estaba preparado para tocar tierra a las nueve de la mañana, pero durante las horas anteriores la furia del viento fue creciendo.


El buceador, sin poder pegar ojo, trató de abrir la puerta de su casa pero se dio cuenta de que la arena había atascado la puerta y estaba atrapado. El resto del tiempo sólo podía mirar atónito una situación de la que no sabía si saldría con vida. Así describe el momento más intenso de su vida: “Llovía por toda la habitación y en el lavabo. Mis dudas empezaron a aflorar y la sensación de que estaba en el sitio equivocado no dejaba de acudir a mi mente. La siguiente hora la pasé en el cuarto de baño, la única zona de mi casa con paredes de cemento. El sentimiento que sigue agarrado a mis tripas es el del miedo más intenso que he pasado en mi vida. Miedo e impotencia ante esa inconmensurable fuerza que me hacía sentir tan pequeñito. Los objetos empezaron a volar y con un gran crujido una de las paredes colapsó y arrastró un enorme armario que acabó atravesando y derruyendo la siguiente pared.”


Entre el atronador aullido del viento el casero gritó su nombre desde la calle. Tras ver que se encontraba con vida, le aconsejó abandonar la casa para correr hacia otra más sólida. Así lo hizo, golpeó la puerta con el pié violentamente hasta que cedió. Fue entonces cuando comenzó una carrera de casa en casa buscando un lugar donde refugiarse. “Aun me dan espasmos al intentar rescatar detalles de esa carrera. Mis pies apenas tocaban el suelo y era imposible abrir los ojos y ver con claridad”. Finalmente encontró una casa donde había tres familias resguardadas con el miedo en sus miradas.



Según avanzaban las horas, el ojo del huracán se fue alejando lo que alivió a los atemorizados refugiados. A las 12 horas del mediodía, cuando todo estaba más tranquilo, Rubén y unos cuantos hombres se aventuraron a salir para ver las consecuencias del desastre. Así relata Rubén sus primeras impresiones: “En la playa el panorama era apocalíptico. Sin darme cuenta me encontré andando sin rumbo y sin reconocer nada. Veía a gente rebuscando entre los escombros y yo esperaba lo peor. No paré de preguntar si todo el mundo estaba bien a cada pocos metros. No me lo podía creer pero parecía que no había víctimas mortales. Aun así la tragedia era evidente y mis lágrimas contrastaban con las incrédulas sonrisas de los que se veían vivos tras ese desastre”. Un shock que continúa en la memoria de todos, asegura este superviviente.



Un amargo después

A partir de ese momento familias enteras comenzaron a peinar la zona en busca de materiales que les sirvieran para cubrir los tejados o resguardarse de la lluvia. Los que aún tenían cocina se pusieron también manos a la obra para poder dar de comer con arroz a todos los que lo necesitaban. Unas gentes que, según el entrevistado, no tienen nada y lo dan todo.


Malapascua fue una de las zonas con mejor suerte dentro de lo que es la tragedia. Otros lugares como Leyte o Tacloban tuvieron un peor destino. Quienes vivieron la tragedia en estos lugares durante los primeros días no podían dormir debido a las pesadillas. El olor que se propagó por Tacloban tras la maraña de cadáveres quedará en la memoria de los aterrados supervivientes, cuenta Rubén.


¿Tras la tormenta llega la calma?

Pasada la tormenta, como todo buen refrán, llega a calma. Tras estas horas de horror y pánico toca analizar los puntos débiles del país ante la catástrofe y el protocolo de actuación del Gobierno filipino es uno de ellos. El entrevistado asegura que no existió ningún protocolo ya que ningún pueblo fue evacuado, lo que demuestra, según Rubén, que no se puso mucho hincapié en las predicciones meteorológicas que llegaban.


En cuanto a las ayudas humanitarias, el director de BuceoMalapascua afirma que hasta su isla no llegaron ayudas del Gobierno en los primeros días. “Tres días después, cuando la gente empezó a estar hambrienta, empezaron a llegar alimentos y agua de diferentes organizaciones no gubernamentales de otros países y de la Cruz Roja filipina, así como de la iniciativa privada y los hoteles de la isla”. Denuncia que mucha de esta ayuda se perdió por el camino debido a artimañas políticas: “Sé que muchas de las ayudas internacionales en forma de dinero se perdieron en la compleja maraña del poder político del país y que poco o nada llegó a quienes lo necesitaban.”


¿Cómo afrontar un golpe de esta envergadura? Los filipinos, cuenta Rubén, son muy creyentes y han aceptado a Haiyan como un plan divino así que se refugian en las iglesias a rezar. Paralelamente a la tristeza comenzó a emerger un sentimiento de malestar general ante sus dirigentes. “Tal vez el paso de Haiyan haga mucho por este pueblo si consigue abrirles los ojos y despertar en la población el mínimo atisbo de rebelión o crítica contra el corrupto poder que llevan tantos años aceptando sin rechistar”, explica el entrevistado.


A día de hoy las familias piden préstamos para poder reconstruir sus casas, aunque lo que ganan no da para cubrir todos los gastos. En cuanto a nuestro protagonista, asegura que desde que el tifón se fuera, su trabajo a pasado a ser el mismo que muchos en la isla. “Hay que volver a organizar las calles, quitar escombros, arreglar las casas y recaudar dinero para que el pueblo pueda volver pronto a la normalidad”.


Un largo camino por recorrer

La historia nos demuestra que tras meses de haber pasado una tragedia, la sociedad comienza a olvidarse de los afectados y las ayudas empiezan a desvanecerse. Por eso es crucial que las líneas de ayuda den su fruto. “Cada minuto que pasa es crucial a la hora de recoger fondos que nos permitan aquí seguir trabajando en la reconstrucción aún por un buen tiempo. Estamos haciendo esfuerzos en tiempos récord para que no se nos pase el arroz”, narra Rubí Carnacea.


Fueron unas horas de miedo extremo y de incesante lucha por la supervivencia. Así resumen Rubén el final de una odisea en la que murieron más de 6.100 personas y desaparecieron más de 1.700 personas. “La mayor alegría de estar vivo es la de verse en el sitio y en el momento apropiados para poder ayudar a toda esta gente que tanto necesita de nosotros en estos momentos. Siempre pensé que tenía un ángel de la guarda que hacía horas extra para cuidar de mí. Ahora me doy cuenta de que debe de tratarse de un regimiento de ellos y que tienen a muchas más personas a su cargo. Sólo puedo dar las gracias a la vida por haberme puesto aquí”.




Rubén Rubí, lleva a cabo una labor de ayuda tras el tifón. Ésta es la cuenta para todas aquellas personas que quieran colaborar. Una cuenta que sin intermediarios llega directamente al pueblo filipino.

NGO name: SOS PLANET
NIF (ID. NUMBER): G66175662
Project: SOS PHILIPPINES
BanK: BANC DE SABADELL
aCCOUNT NUMBER: 0081-0175-27-0001375138
IBAN: ES75 0081 0175 2700 0137 5138
BIC: BSAB ESBB




miércoles, 8 de enero de 2014

CAMBIO



CAMBIO


Yo que me fui, decidí cambiar.
Yo que cree mis patrones bajo la mar.
Puse al cielo bajo la luna,
puse al ciego a caminar


Lloré en silencio desde un rincón,
rompí las reglas,
grité en verso
y en verso escondo a la oscuridad.


Solté las riendas,
amarré el barco,
olvidé el olvido,
soñé la tormenta,
me desperté en tempestad,
tragué saliva,
volé con el viento,
y el viento sólo dejó de soplar.


Atrás quedan las almas.
Qué absurda la realidad.
Qué empalagoso el tiempo,
nunca se cansará de llegar.



viernes, 20 de diciembre de 2013

LOS OLVIDADOS ENFERMOS MENTALES DE ÁFRICA

      

                  LOS OLVIDADOS ENFERMOS MENTALES DE ÁFRICA

Existe un lugar donde hay hombres y mujeres olvidados, donde las estrellas rojas de la carretera nunca pasan. Existe un lugar del que pocos hablan. En él habitan los enfermos mentales de África, personas que sufren diariamente una violación sistemática de sus derechos como humanos. 


Desde hace diez años, Ahmed Adan Ahmed, que ahora tiene 13, vive atado a un poste de madera en una tienda del campamento de las Naciones Unidas para desplazados de Galkayo (Somalia) Fotoperiodista Robin Hammond


El enfermo mental


En los países más pobres del África subsahariana esto parece ser ya lo normal. Los considerados locos por la comunidad son encarcelados por su propia familia durante años. No se puede culpar, en ocasiones, tales hechos pues la ignorancia de esos poblados ante la enfermedad hace actúen así.





Desconocen que se trate de una patología mental que, a través de medicamentos, se pueden disminuir sus efectos. Los que son informados tampoco tienen los recursos económicos necesarios para ayudar.



En la ciudad de Eket (Nigeria), los enfermos mentales viven hacinados en una antigua cárcel. Atados, sin apenas comida y sin atención médica poco a poco se pudren en las arenas del suelo. Tienen la mirada perdida, de vez en cuando se culpan por su condición, viven como pueden y mueren prácticamente consumidos.



                                            SUDÁNRobinHammond, un enfermo mental encadenado en la prisión para presos comunes de Juba (Sudán) © Robin Hammond - FotoEvidence)



Para entender esta actitud, debemos saber que en estos poblados existe la creencia de que los enfermos mentales son demonios. Estos hombres y mujeres no son personas sino zulúes, diablos disfrazados de carne y hueso para tapar lo que realmente son. Alguien que avergüenza a la familia, una especie de castigo. Por eso muchos son tratados como basura y encadenados a árboles, troncos o cualquier tipo de poste. Y es que si caes mentalmente enfermo en África pierdes tu derecho como persona.




Centros de plegaria


Los centros de plegaria son aquellos lugares donde algunas familias llevan a sus enfermos. Al considerar que son demonios, creen que un periodo en este lugar rezando les ayudará a expulsar lo que tengan dentro para curarse. Se crea con esto, una especie de hospital espiritual, previa colaboración económica de las familias, donde pasarán largos años de esclavitud. 



Con el dinero que reciben compran las cadenas y los supuestos cuidados que nunca tendrán los enfermos. En estos centros se les priva de sus derechos y son maltratados diariamente. Dicen los responsables, que al no haber medicamentos, sólo Dios puede salvarlos y que él es el que dice lo que se tiene hacer con los olvidados. Algunos nunca se curan y perecen allí en las peores condiciones que un hombre puede tener.

KENIAAbdi Rahman Shukri Ali, encerrado por su familia en una cabaña
en el campamento de refugiados de Dadaab (Kenia), el más grande del mundo

 (© Robin Hammond - FotoEvidence)

Los locos


A pesar de parecer que el número de enfermos mentales en África no es muy alto, según David M. Ndetei, fundador y director de la África Mental Heath Foundation, el índice de trastornos mentales en este continente es similar al encontrado en el primer mundo.



Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 70% de los Gobiernos africanos emplean menos de un 1% de su presupuesto total de salud en este sector de la población. Esto demuestra que los centros de tratamiento son muy pocos en los países más pobres y que esa falta hace que los únicos que hay requieran un gasto importante a las familias que ya cuentan con pocos recursos.


Ese es uno de los motivos por los que es mejor seguir creyendo en supersticiones y no hacer nada más que atar al enfermo en un lugar aparte del pueblo. Desde esquizofrénicos hasta simples epilépticos, el campo en este sector es muy amplio.


UGANDAEste muchacho de 14 años lleva atado seis. Su madre se niega a llevarlo al hospital, que está a dos kilómetros de distancia. Es otra foto de Condenados, el reportaje de Robin Hammond sobre enfermos mentales en África (© Robin Hammond - FotoEvidence)


No obstante, en estos lugares todavía queda gente que trata de cambiar esta situación. Es el caso de Grégoire Ahongbonon, un reparador de neumáticos africano, que un día decidió dedicarse por completo a una misión: rescatar, curar y reinsertar en la sociedad a los que padecen algún tipo de trastorno mental en África.


Desde hace años va por los pueblos en busca de algún enfermo que esté en las condiciones descritas anteriormente y lo traslada a su centro de rehabilitación. Allí se pueden asear y vestir, así como recuperar su derecho a la vida. Con la ayuda de donaciones y el propio dinero de Ahongbonon consiguen llevar medicamentos al centro para poder tratar los trastornos durante meses. Tiempo después, ya curados, se intenta que la familia entienda la problemática de un trastorno mental y la importancia de que el enfermo siga tomando los medicamentos. Tras este trabajo se reinserta a la persona en su poblado de origen y se le hace un seguimiento en los meses y años posteriores.



En Costa de Marfil hay más de 16.000 enfermos que toman medicamentos y tan sólo dos centros psiquiátricos. En este caso el dinero tiene un papel muy importante ya que sin él, es muy difícil optar al tratamiento. Gracias al centro de Grégoire Ahongbonon hay rehabilitación para muchos hombres, mujeres y niños que viven esclavizados por una condición que no han elegido.



¿Y si por una simple depresión pudiésemos optar a ser olvidados con una cadena en cualquier lugar? Esto es lo que muchos han sufrido en África y lo que sigue pasando en el siglo XXI en ese continente en su mayoría de usar, y por lo visto, tirar.



lunes, 4 de noviembre de 2013

SER ANÓNIMO



                                                                   SER ANÓNIMO






Es curioso el anonimato que no entiende de personalidades, hechos, actos o intenciones. Caminar por la calle y no saber nada de nadie, de su historia, de sus “quehaceres”.

Vivimos en un mundo lleno de todo y poco sabemos de sus creadores y trabajadores. Seguimos cada día haciendo lo mismo que el día anterior y nadie sabe por qué.

A lo mejor nos planteamos poner nuestra vida patas arriba, quizás eso sería más divertido, pero el caso es que no sabemos cómo.

Nos levantamos cada mañana para colocarnos en el puesto que por anónimo nos corresponde y no entendemos muy bien qué hay detrás de nuestra posición.

De vez en cuando, cada cuando una vez, nos planteamos el rumbo que hemos elegido y si lo correcto sería cambiarlo.

Nuestra situación nos define, nos abre puertas y a su vez las cierra, nos llena de ganas y de equivocaciones.

Somos anónimos de una vida que sin remedio vivimos y, en algunos casos, cambiamos.

Es curioso el anonimato que no entiende de personalidades, hechos, actos o intenciones, pero aún más curiosa es la vida.


martes, 22 de octubre de 2013

CUANDO SE ESCONDE EL SOL.




                                                  CUANDO SE ESCONDE EL SOL




Al oído el viento susurra
el hambre voraz por comer.
Al silencio asustan los ecos
cómplices de un ayer.

Son culpables ya los versos
y más valientes pueden ser,
ya se enredan entre espinas,
ya se clavan en la piel.

¿Quién no rompe al pensamiento?
¿Quién no siente alguna vez?
¿Quién destapa los temblores
de mi tierra al caer?

Entre flores ya marchitas,
entre campos de papel,
se esconden los temores,
 los complejos y el saber.

Se pudre el llanto ya cansado,
se cobijan las ansias de correr,
se rompe el hielo malcriado,
vuelve el aire frío otra vez.



martes, 1 de octubre de 2013

PASAPORTE A LA LIBERTAD



                                                 PASAPORTE A LA LIBERTAD



Buscan un sueño, una ilusión, arriesgan sus vidas contra viento y marea, sufren de estafas, huyen de conflictos económicos, religiosos y sociales, incluso del maltrato. Compran el pasaporte a la libertad a mafias y se embarcan para cruzar las gélidas aguas del mar en una simple patera rumbo hacia lo que ellos llaman “el sueño europeo”.


En busca del “sueño europeo”:

Cada vez son más los inmigrantes que arriesgan la vida en pequeñas embarcaciones por la lucha de la supervivencia, en sus países se mueren de hambre y encuentran en el paso del estrecho un seguro de vida o una muerte segura. Según la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA), el balance migratorio en la Frontera Sur realizado en el 2012 indica que el 57 por ciento del total son de origen subsahariano, seguido de los magrebíes con un 23 por ciento. Por otra parte se ha producido también un incremento de los de origen argelino.


Las rutas Atlánticas hacia las Islas Canarias, Gibraltar, sur de Andalucía, Islas Baleares, Sicilia y Malta, Francia y Grecia comprenden el dominio de las mafias transfronterizas para la oferta y demanda de las migraciones en África y Mundo Árabe, sin olvidar que también llegan asiáticos y del Medio Oriente que en conjunto cubren las costas mediterráneas.


Sólo unos pocos valientes, en su mayoría hombres (el 87% del total), se atreven a dar el paso para dejar su tierra en busca de algo mejor. Llevan mucho tiempo escuchando por la radio o del boca a boca como algunos consiguen llegar a las costas, pero también como muchos mueren por el camino o desaparecen.



El negocio de las mafias transfronterizas:

La Real Academia de la Lengua define la “patera” como aquella embarcación pequeña, de fondo plano sin quilla. Es en ésta donde muchas personas se juegan la vida en busca de un sueño. Pero para llegar a ella antes han de ser capaces de contactar con alguien que se dedique al tráfico de personas, las mafias.


Hay dos formas de poder contactar con ellos; los más afortunados reciben en su aldea la visita de las mafias y estas les ofrecen un paquete completo que se compone del viaje hasta la costa y posteriormente en patera y ropa para no llamar la atención cuando lleguen a Europa. En estos casos una vez que lleguen al destino tienen que devolver el dinero con intereses (muchas mujeres se prostituyen para pagar estas deudas). Si les atrapa la policía y les deportan al país de origen se  ofrece un nuevo intento sin coste.


La otra forma de contacto es pidiéndole al rico de la aldea un préstamo o ahorrar durante largos años para poder llegar a la costa y contactar con las mafias en busca de un viaje cercano que salga hacia Europa. En este caso se paga a los traficantes por adelantado o en la misma patera el día del viaje. 



Para que los traslados sean posibles se tienen que dar tres factores principales; el soborno a los militares de la costa, el buen tiempo y un mínimo de personas para poder llenar las embarcaciones. El contacto se hace de forma muy discreta y con muy pocas palabras. El traficante se tiene que ganar la confianza de los clientes para una mayor captación porque el temor a ser estafados y perder los ahorros de su vida está muy presente.


Los viajes tardan un tiempo en prepararse y se tienen que dar esos tres factores principales. Entre tanto se irá amontonando a los clientes en casas miserables o chabolas hasta que llegue el día más esperado. Hay que recordar que si estos mueren en la travesía sin haber llegado a pagar la deuda, será la familia quien tenga que devolver el dinero trabajando o incluso vendiendo su cuerpo o vida.



Rumbo hacia lo desconocido:

Usman, subsahariano de nacimiento llegó a España en el 2006, él es uno de esos chicos que consiguió cruzar la frontera con un sueño, mejores condiciones de vida y ayudar a su familia. En un primer momento salió hacia Senegal donde encontró trabajo como pescador donde se acostumbró al mar. Su único jornal era exclusivamente para comer. 


Meses después siguió hacia Mauritania, allí trabajó dos años también como pescador en donde consiguió ahorrar. Mientras ganaba dinero se dedicó a contactar con las mafias aunque con el miedo de poder ser estafado. Cuenta que algunos recaudan el dinero y más tarde denuncian a la policía a sus clientes. Finalmente Usman pagó mil euros por su pasaje.



Una noche fueron citados él y una docena de personas más, así lo explica Usman: "Temblaba, pero no de miedo. Temblaba de felicidad porque por fin había llegado el momento de ir a España. Sólo había dos opciones: morirme, y entonces podría descansar en paz por fin, o llegar a España, entonces podría trabajar y ayudar a mi familia por fin".

Su viaje duró 4 días, él estaba acostumbrado a la mar, pero aquellos otros rostros desconocidos cuyos nombres no sabía vomitaban, algunos, dice Usman, vomitaban hasta sangre y eso impedía que pudiesen comer. La agonía se prolonga con el frío, el hambre, la fiebre de algunos e incluso las ganas de hacer sus necesidades fisiológicas. Aún confiesa llorar muchas noches al recordar aquellos días.



El trayecto de este valiente chico es muy similar al que han vivido otros en su momento. Cuando llega el cayuco todos están atemorizados ante la incertidumbre de un viaje desconocido. Hombres, mujeres embarazadas y niños que no pueden moverse de su posición durante horas o días, dependiendo del viaje. Algunos conseguirán cruzar la frontera, otros serán llevados a Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE) cuyo presupuesto para el 2013, según APDHA, es de 400.000 euros.



La ayuda esperada:

Tras cruzar la frontera en España muchas mujeres buscan la ayuda de un hombre llamado Isidoro Macías, también conocido como el “Padre Pateras”. Este fraile franciscano transformó su casa de Algeciras en un hogar de acogida para inmigrantes ilegales.



Otros le llaman el Apóstol del Estrecho y a través de las donaciones de mucha gente puede proporcionar comida, recursos y respaldo legal para el permiso de residencia de sus protegidos. Les ayuda a comenzar una nueva vida, a alcanzar ese sueño que les ayudará a salir de la pobreza. Unos tendrán la suerte de mejorar sus condiciones, otros tendrán que conseguir cualquier trabajo para pagar la deuda que tienen con las mafias.


Esta es la historia del tráfico humano, de las ansias de vivir, de la recompensa y de los que se quedan por el camino. Esta es la historia de aquellos que desde otro lugar del mundo envidian una vida mejor y la historia de aquellos que tras pasar la frontera pierden la ilusión del “sueño europeo”, un sueño que hay que pagar con muchos intereses.


lunes, 23 de septiembre de 2013

MÚSICA Y DROGAS, UNA AMISTAD DE HISTORIA.

                             MÚSICA Y DROGAS, UNA AMISTAD DE HISTORIA.



   


La evolución de una amistad:

Música y drogas, drogas y música, ambos mercados parecen ir siempre de la mano. La historia nos ha dejado múltiples ejemplos de la degradación que puede sufrir un artista o grupo musical cuando decide unirlos.

Esta fusión también tiene su historia y se remonta a los años 50 con el nacimiento del rock & roll. Desde entonces “sexo, drogas y rock and roll” se convierten en un tópico destinado a acompañar a la música en su camino. El alcohol será la droga que defina la década y Elvis Presley el que se alce como Rey en una Europa de posguerras donde la sociedad sueña con la prosperidad.


En los 60 la población  parece sentirse viva, a pesar de ser unos años marcados por la Guerra de Vietnam se hace fuerte el movimiento Hippy. The Beatles serán los que marquen la época con sus canciones. Por otra parte se hacen fuertes Rolling Stone, Bob Marley, The Who o Bob Dylan entre otros muchos. En esta generación de felicidad, el LSD se convierte en la droga por excelencia, una sustancia que altera las conciencias y pretende crear un mundo nuevo.


Diez años más tarde en la década de los 70 la sociedad despierta del sueño hippy y vuelve a la realidad con las tensiones políticas de la Guerra Fría. La música se convierte entonces en un vehículo de protesta y expresión ante la inestabilidad política y económica. Así nace el Punk uno de los movimientos más contestatarios del siglo XX. El grupo The Clash y la heroína son quienes mejor representan el espíritu de estos  años. Otros como New York Dolls, Pink Floyd o Queen también se abren camino.


Es en los 80 es cuando renace la filosofía del existencialismo, se impone el individuo como centro vital. La economía también empieza a aflorar y surgen nuevas tecnologías que cambian la concepción de la música. Mezcladores y sintetizadores ayudan a crear lo que será el comienzo de la música electrónica. En estos años se busca la energía para moverse y es aquí donde la cocaína y todas las “inas” se hacen fuertes. La década vendrá marcada por “La Movida”, en ella Nacha Pop, Radio Futura o los Pegamoides entre otros cubren la noche.

Tras estos años de locura llegan los 90 acompañados de una música electrónica y alternativa más desarrollada. Será el éxtasis, la droga que empañe la fiesta, como en la década anterior, se busca el aguante del cuerpo. Chemical Brothers son quienes dan el empujón a estos tiempos.


La destrucción de la droga:

Como se ve, la música y las drogas siempre han sido pareja y son pocos los que no han sucumbido a la tentación. Otros muchos grandes de la historia ya no están con nosotros y es que la degradación de la mezcla les llevó a la destrucción. 


Kurt Cobain, líder de Nirvana, se mató de un tiro en la cabeza y se sabe que fue adicto a la heroína. Jimi Hendrix, el guitarrista afroamericano se ahogó con su propio vómito, él también era adicto a las drogas y al alcohol. Michael Jackson murió de una parada cardíaca a causa de un excesivo abuso de cocaína y otras drogas a lo largo de su carrera.


Uno de los casos donde más se puede ver esa decadencia por la drogodependencia es la de “el Rey del rock and roll”, Elvis Presley. A lo largo de su vida tuvo serios problemas de salud, comenzó a tomar drogas en el ejército para mantenerse despierto y, más tarde, otras contra el insomnio. Se hizo así adicto a los medicamentos para contrarrestar unos efectos con otros, sedantes, anfetaminas, narcóticos y alcohol puede que fueran la causa de su muerte prematura.


Otros casos conocidos se dan en el grupo Red Hot Chili Peppers, sus componentes han variado desde sus inicios. La exitosa banda tuvo también sus coqueteos con las drogas. El vocalista Anthony Kiedis y su ex guitarrista Hillel Slovak vivieron un pasado duro a causa de estas sustancias. En 1988 Slovak murió de sobredosis de heroína con tan solo 26 años. Kiedis tuvo mejor suerte y consiguió rehabilitarse para continuar tocando en su grupo. La canción “Under the bridge” refleja aquella época del vocalista.


Por su parte Kings Of Leon declaró: “La coca era base de nuestra rutina”. El grupo asegura haber tenido una etapa loca de la que consiguieron salir, ahora afirman que gracias a alejarse de los malos hábitos son hoy la banda que son.


En nuestro panorama nacional tampoco se escapan nuestros artistas ya que Seguridad Social, Mecano, Rosendo, Los Pegamoides, Antonio Vega o Joaquín Sabina entre una infinidad de músicos han declarado su adicción, en algún momento de su carrera musical, a las drogas. Sabina confesó sus largos años de amistad con la Cocaína.


Este artículo confirma que muy pocos han sido aquellas figuras artísticas de reconocido nombre los que no se han dejado llevar. ¿Qué tendrá ese mundo que arrastra hacia el abismo de la drogodependencia? ¿Cuántas canciones se han hecho famosas escritas bajo los efectos del alcohol y las drogas? ¿A cuántos conciertos hemos asistido envueltos en esa atmósfera? Música y drogas una unión que ha hecho historia.